Patrimonio


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Sbeïtla, la antigua Sufetula, está situada en el centro-oeste de Túnez, a unos 260 km. de Cartago. Es uno de los núcleos antiguos mejor conservado del país y está considerado, por ello, un punto de paso obligado entre el Norte y el Sur. También el asentamiento humano es muy antiguo, al menos en las inmediaciones de la ciudad antigua donde han sido descubiertos (VIII milenio) muchos escargotiers. Pero, la creación de la ciudad, favorecida por la existencia de manantiales de agua, canteras y mesetas, no dataría, en el estado actual de la investigación, más allá de la segunda mitad del siglo I d. C., bajo la dinastía de los Flavios, probablemente en el mismo tiempo que Cillium (Kasserine, a 35 Km.) o Ammaedara (Haïdra a 110 km.).

La economía de la región, particularmente la de Sufetula, estaba esencialmente basada en el cultivo del olivar, como lo sigue siendo en nuestros días, así como en la producción de cerámica. Esto, probablemente, favoreció la prosperidad de la ciudad y la constucción de varios monumentos públicos, a veces restaurados por mecenas (termas públicas, teatro...).

Con la propagación del cristianismo, y como en la mayor parte de las grandes ciudades africanas, Sufetula cuenta con una sede obispal, a más tardar, en el siglo III. El nombre de numerosos obispos de la ciudad nos son conocidos gracias a las actas de los concilios que se celebran en muchas ciudades africanas, uno de los más conocios es el que convocó el emperador Honorio, en el año 411, a fin de condenar el donatismo.
Durante la ocupación vándala (439-533), la región forma parte del dominio real sin que se tenga constancia de testimonios arqueológicos sobre este periodo, excepto por algunos textos epigráficos.



Por fin, con la reconquista bizantina por el emperador Justiniano en 533, Sufetula se convertirá en una de las sedes del estado mayor bizantino. El Patricio Gregorio, que declaró a comienzos del siglo VII su independencia frente al emperador, parece ser que eligió la ciudad como lugar de residencia. Es durante este periodo cuando un cierto número de edificios fueron fortificados a fin de defenderse de la amenaza de las tribus bereberes y de las poderosas armadas musulmanas llegadas de Trípoli, al sur. Y es, precisamente aquí en Sbeïtla, o cerca de ella, donde tuvieron lugar las primeras batallas entre los Bizantinos y los Musulmanes, batallas en las que se decide la victoria, en el año 647, de la nueva religión, abriendo así una nueva página de la historia de Túnez en particular y de esta región del Norte de África en general. Recientes investigaciones prueban que el lugar continuó siendo ocupado durante los primeros siglos del Islam.

Avec la participation du ministère de la Culture,
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de Tunisie

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